pluralidades


se prendió sola la radio
de un auto quieto y vacío
a las cuatro de la mañana

no podemos dormir
pero no es nuestro auto

"no podemos hacer nada"
terminamos aceptando

hace unos días se salió
la espina de pescado
que una semana atrás
-cuando fuimos a la playa
con nuestros ancestros-
se nos había clavado
en el dedo gordo del pie
y afligía nuestros pasos

nos quedó impregnado
el aroma putrefacto
de los peces muertos
los cantos de la murga
socialmente funcionales
la falta de simetría
de las mentes vacías
los corazones tacaños
los corazones tacaños

los corazones tacaños


me consume la furia, la ira,
frustración e impotencia

le pertenezco al mundo
pero no puedo cambiarlo

el mundo me pertenece
pero no puedo aceptarlo


la clave está en cambiar
el orden de los factores
para alterar el producto


las calles ya no son las mismas
el aire suspira, el suelo está mojado,
el cielo es gris y vacío, qué lindo

qué asco, somos seres humanos
nos necesitamos pero no, no, no,
no y no, no podemos aceptarlo

esta noche nos hace daño
de tan lejos que estamos

todos los días nos hacen daño

sufrimos mucho en el afán
de evitar la vulnerabilidad

antes vimos la chispa
la magia, el encanto, la luz,
-maravillosa fluorescencia-
el juego, los abrazos

nos dimos una paliza
de frente contra todo
lo entregábamos todo
sin reparo, sin perder
nada y sin embargo
sin pedir nada a cambio

todo lo hemos olvidado
o no paramos de recordarlo
-no sabemos qué es peor-

no importa cuánto lo intentamos

seguimos sin haber andado a caballo,
sin haber probado la dulzura del ideal
que perseguimos y no encontramos
porque no sabemos si existe algo
más allá de lo que pensamos

algo más allá de nosotros mismos
y nuestros corazones tacaños
que tiemblan de tanto que dudan
de que exista lo que han amado

seguimos siendo seres humanos
inevitablemente tenemos miedo
de tener éxito en nuestro fracaso



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