el deber ser

El deber casi siempre se refiere a un verbo transitivo.
Yo debería hablar con gente, ya debería ser adulta, 
yo debo ser funcional, yo le debo la vida a mis padres.

Se me rompió el asiento mientras miraba el agua desde arriba, sobre las ruedas, 
rodando cuesta arriba, en el asfalto que forraba los relieves de la tierra. 
Las corrientes del agua eran relieves de estrías, como las estrías de las madres, 
de algo que se quiebra y cicatriza, o dos cosas que se superponen, 
como las placas tectónicas, como las pieles con las camisas. 

Arreglo el asiento y pienso "la puta que cuesta estar vivo" 
y por eso lo intento, no lo pido ni lo recibo en un modo que no conciba
mío desde un inicio, como me es requerido; porque sino, yo paso.

Muchas gracias, pero yo sigo, no me quedo ahí aunque tenga frío.
Aunque confieso que a veces tengo miedo de haberme ido muy lejos,
de estar perdida, de que no se comprenda aunque se insista 
que hay cosas que no siempre se explican, sino que a veces 
se confunden con el lenguaje que podemos utilizar.
Así que no, no nos entendimos nunca con nadie jamás,
pero mirá, llegamos hasta acá, aunque no estemos bendecidos.

¿Vos, yo y cuántos más sabemos apreciar que la forma 
en que se apaga un cigarro es relevante en muchos sentidos? 
Deberíamos, pero podríamos no deber. Y entonces podríamos.

Acá entre las letras, 
es donde me siento viva,
cuando voy de la nada hacia mí, 
cuando la idea interfiere pero no hiere 
porque si interfiere es para no volver a herir,
para no superponer los bordes al unir los pedazos 
del espejo que se hizo añicos contra tanto desconsuelo,
contra la angustia, contra el miedo, contra el vacío mismo;
para no superponer los reflejos de los muertos, de los nietos
del futuro, del presente, del pasado, que proliferan el contexto
de las raíces que se bifurcan (cuando aparece todo lo empírico)
que no son lineales, pero no hay que olvidar jamás que existen
los patrones, las ideas, las sensaciones, las neuronas, los otros,
nuestras decisiones y elecciones, los caminos que andamos,
que como la ley de zipf y la superstición de la paloma,
nos muestran que todo será como tenga que ser
aunque la muerte toque la puerta una vez, 
incluso cuando no haya nada resuelto,
o en mi vientre se gesten conceptos
o exista una cucaracha chiquita
desde ayer, caminando veloz
sobre la ropa limpia; igual
seré yo la que decida




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2 comentarios:

  1. Genial tu entrada mickey, no hay que olvidar las ideas los otros los patrones. Las cosas mas interesantes del mundo.. y bueno , tengo que hacerte una confesion, haber leido para alguien de mi generacion los nietos seguidos del futuro. Me trancó bastante, fue como que me vino gelatina parece gelatina... jajaj. En fin. Abrazote!

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    1. Jajajaja es que todo lo que vengo diciendo me parece tan trágico que me da bizarro, me da gracioso y por qué no ponerse pillo, si ya era todo bo.

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