qué mejor que la locura, che,
justificando todo comportamiento
que no sea la aburrida norma
que nos obligan a vivir
con el dentrífico perfecto
y los dientes bien puestos
para una sonrisa desde cero
falsa, fria, forzada y fea
qué mejor que estar loco
para hacer cualquier cosa
que existan deseos de hacer
para no quedarse quieto
en la zona de la mediocridad
de las ocho horas o la soledad
yo prefiero enloquecer, sin dudar
porque disfruto dudar de todo lo demás


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