enloquecer sin título


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Hace una semana tuve parálisis del sueño. Me da mucho miedo pensar en eso, no solo porque dejo de soñar, sino porque cabe el riesgo de que jamás respire o despierte otra vez. Fue pensando en eso que me di cuenta de que a veces estoy despierta y me gustaría tener parálisis de realidad, porque nada de ella me motiva.

Así me enteré que la anhedonia, es la incapacidad de sentir placer o motivación para realizar cualquier cosa. Es síntoma de depresión, lo cual me puso un poco triste, porque tuve que reconocer cierta tristeza escondida pero latente, que de un tiempo a esta parte vengo intentando abrazar sin pensar mucho. Bueno no, no iba a ser posible sin definirla a ella y a sus detonantes.

La gente nueva ayuda mucho cuando de abrazar se trata, es un nuevo comienzo. Si mis ancestros no me hubieran dado un solo nombre, me hubiese presentado con el que no usara a menudo con toda esta gente nueva. Pero no es suficiente como para enamorarme de mi tristeza.

Pensé en cómo a veces no sé pedir ayuda, no sé decir nada porque no se me ocurre cómo decirlo sin que algo de afuera (que puede no ser un ser vivo) me diga "te estás victimizando". Me acordé de alguien, que me decía eso cuando era niña. Hace poco esta misma persona me dijo que estaba con miedo de estar loca, de haber estado siempre loca y no saberlo, haberlo negado, haberlo ignorado siempre.

¿Qué pasa si mi futuro es ese? ¿Qué pasa si me sumerjo tanto en esa anhedonia que oculto insistentemente que nunca más puedo salir de ahí? Todo el exterior me resultaría aburrido, abrumador, adiós a todo hecho extraordinario, adiós a toda subjetividad y lo que es peor: adiós a la creación.

No sé por qué me persigo tanto, capaz que no es nada. Igual sigo en modo Dalí, estimulando con mi imaginación al cerebro para que perciba los patrones que conectan conceptos u objetos que racionalmente no estarían conectados. De todos modos la paranoia es un término del pasado, ahora le dicen trastorno delirante. 

Es tener costumbres extrañas, tendencias extravagantes, no seguir a la norma. El delirio proviene del latín de-lirare, que quiere decir "salir del surco al labrar la tierra". Para que una idea sea considerada un delirio debe cumplir alguno de estos requisitos: la lógica debe ser incapaz de fundamentarla, quien la posee no es capaz de cambiar de opinión siquiera con la demostración de su imposibilidad o debe ser revolucionaria para su contexto.

Quiero decir, ¿quién no ha delirado? ¿Quién en su sano juicio puede estar cuerdo sin delirar, sin deprimirse? ¿Quién puede decir que estuvo vivo sin perseguirse con la posibilidad de que nada exista, sin ser víctima de sus propias alucinaciones, sin tener que enfrentarse a ese monstruo maligno que hay en uno mismo?

Sin embargo, un trastorno delirante es un trastorno psicótico. Pero yo realmente no entiendo por qué suena tan feo, algo que le pasa a todo el mundo. ¿Qué hay de especial en estar en un estado mental donde se haya percutido el contacto con la realidad? ¿De verdad son tan pocos los que se aburren de ella lo suficiente como para ver que hay más allá?

Yo no tenía ni idea, de una cosa o la otra, más bien porque veo que el colectivo está hecho de muchos individuos y porque yo misma he pasado por tantos estados, que me sería imposible pertenecer a la tortura de estar cuerda. Además, ahora que me orienté al menos en lo que etimológicamente se refiere, me afirmo en el cometido de que enloquezcamos.

Enloquezcamos fuertemente, porque parece que es lo único saludable en un lugar que condena lo más particular de cada ser humano, que quiere limar las diferencias para que todo encaje donde debe y no donde cada uno lo ha deseado.

Enloquezcamos con cólera si es necesario, porque nos roban el derecho de expresarnos, porque nos están haciendo difícil el dedicarnos a lo que amamos.

Enloquezcamos para poder sobrevivir a corduras tan absurdas y llegar así a donde queremos ir.

Enloquezcamos,
huyamos
de este lugar
tan común, frío,
general, vacío, amargo,
donde ya no se desea nada
donde ya todo está inventado

enloquezcamos,
hagamos algo
con nuestro legado
con todas estas mierdas
que hoy seguimos cargando
algo que no entiendan todos los demás


" escribió Carmela en su cuaderno de hojas amarillas y pegó con un pedacito de cinta adhesiva dos fotografías instantáneas que más temprano había sacado. Después apagó la luz, apagó la computadora con todas sus investigaciones, cerró los ojos y se durmió en paz,

con la mente en blanco.

Comentarios

  1. Que elocuencia, ingeniosa y cautivante la tuya. Te comprendo gg wp

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  2. yo creo que a Carmela si la motiva algo, porque en sus pensamientos devenidos en letras siempre hay una invitación final a algo, un consejo, un empuje, un vamos a...

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