Lo sé.

Sé lo que dije. Siempre recuerdo lo que dije, aunque me contradiga. Verás, yo no me contradigo por error, yo tengo claro lo que dije y lo que estoy diciendo, así como el hecho de que aún no sé lo que voy a decir. Sé que se puede estar en lo cierto estando equivocado.

El tiempo, el desencadenamiento de los hechos, lo que sería la historia que se escribe de la Historia, es tan cambiante e impredecible que imposible anteponerse. 

Sé que hace unos días dije "no voy a escribir sobre esto" y acá estoy. Sé muchas cosas, sobretodo el hecho de que me falta mucho por saber. No sabía por ejemplo que habrá una inauguración de mi casa nueva en una semana, así como no supe hasta que estaba sucediendo que iba a haber una despedida de mi casa vieja cuando de pronto pasó. 

Sé que no iba a escribir sobre esto y acá estoy, porque sucedieron cosas y cuando las cosas se suceden tengo que hacer algo con ellas.

Así me voy convirtiendo en lo que siempre fui. La gente no me pregunta si quiero recibirlos en la casa que despido ni mucho menos en la que recibo. Los que me conocen asumen que soy alguien que siempre tiene las puertas abiertas, que pueden venir a mí con cualquier puerto al que quieran llegar sabiendo que posiblemente me interese ayudar. 

Me gusta ser esa persona. Me gusta dejar que me habite el entorno que habito. Cuando habito un lugar, cuando recorro el mundo, intento siempre transmitir esto que ahora veo que ya estoy transmitiendo.

Resulta que me mudé de un apartamento a una cabañita de dos pisos, cada uno tendrá alrededor de doce metros cuadrados. Sé que dije que no era un gran cambio, que estoy acostumbrada a los cambios porque ya es la tercera vez que me mudo este año. Sé que lo dije, como sé que en ese entonces no vi las dimensiones de lo que implica este simple acontecimiento. 

Esto es algo que a menudo me sucede: suelo ser distraída y darle importancia a las cosas equivocadas, lo cual es algo que una vez reconocido tengo que desarraigar de mi ser porque no me es productivo, porque pierdo tiempo en escribir la historia de la Historia, mientras ignoro lo que implica realmente la Historia.

Por eso mismo, volviendo a lo que nos compete, muchas veces he soñado con una misma casa. Generalmente mis sueños más lúcidos se dan en esta casa. Su aspecto, ubicación, clima, luminosidad, decoración y habitantes, fueron siempre diferentes; lo que sería decir que el espacio fue modificado sensiblemente en cada sueño, pero su estructura fue siempre la misma. Variaba según el contexto real de ese sueño, lo que sucedía en mi entorno consciente mientras ese sueño se daba. 

Recuerdo que una vez en la casa había un tigre dormido en el sillón, bajo una claraboya con bitrós coloridos. Me asusté pero aún así lo desperté con un mimo, mirando de cerca su enorme hocico y sus ojos que se movían cerrados. El tigre despertó, se paró enfurecido y me empezó a perseguir. Yo corrí como si hubiera un mañana, tan rápido que empecé a volar. 

En otra ocasión había una guerra en el mundo. Yo tenía infrmación importante, que iba a salvar la vida de muchos, y me escondía en un recoveco de la casa. En este sueño la casa estaba en el desierto. Mi cuerpo desnudo y lleno de pólvora entraba a los saltos entre los escombros de su estructura, con la información en la mano y las lágrimas huyendo de los ojos. Mi cuerpo desnudo y sucio, fue apuñalado en el único escondite que creí que nadie conocía.

Esa casa, claramente soy yo. Es importante esto, es el lugar que me habita y se deja habitar por mí. En cada sueño variaba, porque uno varía con cada cosa que vive. De hecho es el modo de estar vivo, cuando las cosas no cambian, cuando la rutina se vuelve reiterativa y consonante, no se está realmente vivo. Hay que saber reconocer la consonancia de las cosas para desarraigarla también. Cuando uno se muda tiene que tener claro lo que deja atrás. Uno debe decidir dejar atrás algo para estar liviano al momento de recibir lo que vendrá.

Habité pues, este espacio que le pertenece al Capitán, un marinero jubilado que siempre está quejándose en forma de chistes malhumorados, mientras esboza una sonrisa de ojos sinceros y claros. Es toda de madera su cabaña, y como su casa y las otras construcciones del terreno, hay algo de barco en ellas. La cabañita, tiene en la puerta un cartel que dice "peligro de muerte" y adentro es todo escueto y recovequeteado. Parece que estoy en el medio del océano cada vez que acudo a la escotilla para pasar de mi camarote al taller que me armé arriba.

Para mí, que la vida es eso; al menos, hoy en día es lo que me representa. Estoy sola con mis dos amigas cuadrúpedas, investigando lo desconocido, saliendo de la tierra firme y explorando lo volátil. Tengo un destino tras el horizonte al que quiero llegar, que aunque no esté viendo sé muy bien dónde está. Pero también sé que tengo necesidades, sé que me gusta navegar, sé que disfruto de ver pasar las horas mientras transformo lo que recibo en lo que doy.

Cada uno encuentra su propio paraíso, pero spoiler alert: sé que no va a ser perfecto porque nada lo es. Saberlo es esencial, porque se puede vivir, y de hecho se debe vivir con el devenir, conociendo y aceptándolo como tal; pero teniendo claro cuál es el paraíso, abrazándolo para cuidarlo del frío y darle lo mejor que pueda, con todo el cariño que merece.

9 comentarios:

  1. que interesantes sueños, parecen escenas sacadas de películas de Terry Gilliam, bien Mica me gusto mucho y felicitaciones por el nuevo habitat

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  2. Aunque tenga que sonarme los mocos que son primoshermanos de las lágrimas, me llega la alegría al cerebro de saber que haces de cada cosita una inmensidad hermosa. Y aunque evada conocer ese lugar por no aceptar el hecho de que ya no te hago el desayuno en triviales mañanas ni comparto momentos efímeros nocturnamente, celebro tu fuerza y tu voluntad.
    Mi amor por vos es tan enorme como lo maravilloso de tus palabras.

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    1. ¡Qué poco que me querés! Ah, decía. Jajaja, divina, tenés que venir y ver como en una séptima parte de lo que dura una semana tendremos eso que había cada día, pero multiplicado por nueve.
      Te amo muchísimo, gracias por leerme :)

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  3. Descubro tu blog por él de Michelle y me quedó viendo entradas.

    Un beso.

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