Lo peor.

Cuando sueño contigo mi realidad se distorsiona tanto que ya no quiero estar despierta. Soñar contigo significa que me despierto con la alegría de haberte conocido, pero sobretodo con el puñal infinito en el pecho de saber que la muerte te llevó lejos, te prendió fuego, dejó tus cenizas y las de tu perro. Ni siquiera te quedaste con tus rulos salvajes, tus ojos verdes, tus tatuajes negros.
Es desgarrador que ya no estés. ¿De qué me sirven las manos en un mundo sin tu piel? Antes de saber que te habían arrebatado de este plano, sabía que cuando quisieras iba a estar ahí para ti; pero una parte de mí murió contigo cuando confirmé que vos no ibas a estar jamás en ningún lado. Que ya no existían tus besos, para mí ni para nadie. ¡Quise tanto cuidarte!
Qué ganas de volver a sentarme en el banco de esa plaza y que metas la mano bajo mi pollera, atrevida, sin que te importe una mierda si hay gente o mosquitos. Qué ganas de volver a bajar rapidísimo sentada en el manillar de tu bicicleta azul, mientras tus rulos me hacían cosquillas en la nariz y nos reíamos como locas, cómplices de la estupidez gigante con tal de darnos un beso envueltas en frazadas. Qué ganas de esperar a que pare la lluvia mientras tomamos un colet en la puerta de una casa cualquiera y me recites de memoria uno de tus poemas. Qué ganas de que nadie te olvide, nunca.
Hay momentos que revivo mientras te lloro, mientras te pienso, mientras te añoro. No puedo ni quiero arrancarlos de mí, por mucho que me partan en pedazos y me desgarren el alma; son lo único vivo de lo nuestro, solo yo puedo decir que nos recuerdo. Quiero traerte conmigo de nuevo, pero no puedo.
Lo peor es tu voz, incrustada en mi memoria, como un frasco que destapo y suena. Tu voz mientras me contabas algo gracioso, tu voz mientras llorabas, tu voz mientras me decías que soy linda, tu voz mientras me decías que todo iba bien, que estabas bien, que todo estaba bien. Tu boca sin voz cuando te dije cuánto te quería y no me creíste... ¡cuánto te quiero!
Perdón, lo peor de todo es la última vez que te vi y ni siquiera nos saludamos. El puñal en el pecho debe ser por eso, debe ser por haberte visto pasar sin si quiera preguntarte cómo estabas. No lo hice porque no quise que me mientas, que dijeras que todo estaba bien, intentando sonreír cuando se notaba que estaba bien jodido aunque tuvieras tu remera a rayas rosadas puesta; pero vos no me saludaste porque pensaste que ya me había ido, que no te iba a sentir en las mañanas, ni a buscarte, ni a encontrarte dibujada en mi cabeza en esa misma esquina donde te esperé por primera vez comiendo mandarinas, después de que la vida nos hubiera puesto en el mismo lugar en tantas otras veces. No pensaste que iba a extrañarte a cada instante ni a llorarte hasta que te olvide.

Porque nunca te olvido. Lo peor es que nunca te olvido.

Comentarios

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    1. A mí me duele bastante seguido, pero de millones de maneras diferentes. Esta fue la primera vez que lo plasmé en algo... Cuesta.

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  2. "El olvido es la pastilla suicida" Yo también arrastro a alguien que me hace mejor soltar que intentar volver a encontrar, xq se volvió mi droga y mi más grande apego.

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    1. Te comprendo, hermano. La muerte es como que se los lleva, para que te acuerdes más que nunca que estuvieron, mientras ya no están ahí.

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