Hay un momento oportuno para disfrutar de cada cosa.




Algo que no deja de sorprenderme de estar viva es lo mucho que todos los días me sorprendo. Es una suerte que tengo esto de abrir los ojos de mañana y odiarlo todo intensamente hasta que me acuerdo que estoy rodeada de sorpresas, que el mundo es un elije-tu-propia-aventura lleno de caramelos y caminos. En el rincón más recóndito del cotidiano puedo sin querer descubrirme sonriendo, cantando, sintiendo.

Me han dicho "gracias a Dios" pero me costó mucho llegar hasta acá como para cederle crédito, creo que me valió el esfuerzo de empezar a conocerme. Si no he muerto aún fue porque así lo quise, estoy como quiero; y así como tomé la decisión con total conciencia cada una de las veces que me replanteé si valía la pena o no estar viva, así también la hice valer. Cada vez que dije que sí, procedí a hacer algo que me permita salir un rato del pozo, como para atrapar algún rayito de sol, alguna caricia del viento, alguna corridita por la arena con mi amiga perruna. Que valga la pena.

Es que no encuentro para qué vivir si no es para sorprenderme de que sigo viviendo. Pensaría que soy una histérica si no viviera en carne propia el placer por la constante confusión de la dicotomía, por ser el carrito de la montana rusa que así como sube baja para volver a subir; capaz que soy una histérica de la vida, pero de última no jodo a nadie, no desprecio, no molesto, estoy simplemente agradecida aunque me queje y me valga de que jamás pedí nada.

¿Cómo se vive con odio? Me parece que debe ser muy difícil, habiendo tantas fuentes inagotables de motivación y preguntas y misterios, tantas cosas para sentir, para hacer, para vivir. No hay chance de vivir odiando una vez que se comprende que hay un momento oportuno para disfrutar de cada cosa. Cuando algo me genera rechazo de primera, en seguida busco en mi cabeza bajo qué circunstancia podría disfrutarlo, y cuando se presenta la circunstancia le doy la oportunidad. 

La experiencia me dejó como enseñanza que todo puede amarse si se le da suficiente lugar, tiempo, reflexión y paciencia. Eso es la sorpresa de las sorpresas, el amor es la sorpresa, de hecho la más bella de ellas, y son incontables las veces que aparece donde menos lo estábamos esperando. Hoy me rodea todo esto, toda esta armonía llena de caos, esta burbuja súper frágil y a la vez súper suave y contenedora, superhéroe. Mis estados de ánimo varían con una relación paralela a la cantidad de tiempo al sol que haya estado ese día, a la cantidad de veces que haya recibido una sonrisa. 

No necesité de ningún Dios para aprender estos cosas, porque todo lo que dicen que Dios dice solo me genera indiferencia; respeto al que lo quiera creer, pero yo no me lo trago. En todo caso lo aprehendí a los golpes. En todo caso los golpes sean mi Dios, ya sea una caída, como un abrir y entrar de ojos, un quiebre en la cadena de pensamiento o un toparse con el nivel máximo de la alegría (aunque dure menos que un suspiro). Hay que saber odiar la vida para poder abrazarla, perdonarla, agradecerle, amarla. Hay que odiarla un poco todas las mañanas, hacerse un cortado y fumar mientras se pierde el tiempo hasta que algo te sorprenda y te haga reaccionar. 


Solo quien sos se puede ser, por eso es importante ir descubriendo y dejando que se manifieste antes de decidir erróneamente quién se quiere ser. ¿Cómo sabés qué querés si no sabés quien sos? ¿Cómo vas a saber quién sos si no te permitís ser? Hay un momento oportuno para disfrutar de cada cosa, hay que buscarle la vuelta. No sé mucho sobre momentos, pero lo más importante lo estoy aprendiendo: en cada momento me gusta disfrutarte.


El beso, Auguste Rodin. 1889.







Comentarios

  1. Los que te leemos de mañana, lo agradecemos.

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    1. Ahh, qué lindo. No sabía que existía esta empresa. Muchas gracias por leerme, gurises :)

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  2. hola descubrí, tu blog por casualidad aunque no existen las casualidades, escribes muy bien pero principalmente honestamente, abrirse de esa manera no es fácil, espero sigas decidiendo la vida porque más allá de todos los problemas humanos sigue siendo un regalo increíble

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    1. Un presente a descubrir. Gracias por la visita, volvé cuando quieras.

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  3. Parece que el sentido de la vida somos nosotros mismos.

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