No alcanza.

Me sobran las preguntas, las que me aguanté mucho tiempo al pedo, porque al final no encontré más de una respuesta, que me dejó todavía con más dudas. Es que dije tanto entrevero que ya no sé... Me gustaría saber si el otro, todo ese que no soy yo, es real y me responde tan honesto como yo o me falsea sin remedio.
Cuando la noche está ruidosa como hoy, que el espacio infinito está siendo proliferado por todas las posibilidades que va enumerando mi mente; cuando las estrellas y la luna y todo lo intocable que hay en el cielo, desfila con sus disfraces de siempre, generados por la ilusión óptica de la distancia que da la forma equivocada al objeto que está lejos: trato de tocarlo pero no puedo, a veces creo sentir todo el tacto pero después no creo.
Quisiera no haberlas mirado, no haber cedido a su sigiloso y aparentemente invisible encanto, no haber quedado en ridículo ante lo intocable, que me mira sin mirarme porque no soy tan trascendente comparada con nadie.
Quisiera no conocer nada más que mis pies y algún camino preestablecido, para no confundirme con las sorpresas de este universo cuyo orden reside en el caos.
Quisiera que cada paso que he dado me hubiera llevado al esperado destino y no a otro lado, pero la vida con frecuencia cambia lo que pensaste que iba a suceder exactamente a su opuesto y ahí fuiste, poquito y nada.

Quisiera que sea suficiente, pero no alcanza.

Comentarios