Trece o quince.

Viendo lo que pasó esconderse en el espejo.
Las luces verdes se hacen cada vez más chicas,
las rojas nos pausan. Me quedo en silencio.

Escucho el ruido de la radio sin música,
de mi boca que calla y tus ojos esperan.
Se aleja el reflejo, lentamente acelera.

Ya nada me importa, yo elijo callarme hoy.
Digo que de acá no me mueve nadie, pero
mientras me alejo de las luces. Muy tonta.

Ojalá se haga azul tu mirada, reflejo
de mi denuncia exagerada, mi revuelto
llanto de desesperada y de auto viejo.

Cuando te diga las palabras y me trague
el orgullo errante de la balada triste.
Entonces sí, que se ponga azul tu mirada.

4 comentarios:

  1. Hace poco Dolina explicó q Dumas dijo una vez q siempre q se termina o se evita una discusión, al rato se te ocurre el mejor comentario q podrías haber hecho. A esto le llamó la "frase de escalera", porque surge a postwriori del momento oportuno para decirlo. Es la frase vengativa, la q redime o remata una discusión. Eso q tendrías q haber dicho ES la literatura. Todo escritor utiliza esa venganza destemporal para escribir y ésta es siempre terrible. Escribo esto intentando (lo sé, al pedo) vengarme. Beso.

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  2. Del sol, que derritió mis alas por intentar acercarme. De morir de vejez prematura por querer beber de la fuente de la juventud con el grial incorrecto. Por impostar una libertad q no ostento y ser oportunamente desairado por vos. Gracias por el castigo.

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