Tic-Tac Tic-Tac Tic-Tac Tic.

Siempre odié los relojes tictaqueando de noche, interrumpiendo mi silencioso sueño, trayéndome a una realidad horrible y apurada. Un tiempo viví en una casa donde había tantos relojes que de noche ir al baño a oscuras era una tarea terrible, como huír de un infierno de murmurantes demonios acechándome. Siempre odié terriblemente los relojes de día, interrumpiendo la realidad con su espantosa y obligatoria rutina. Me hacían sentir culpable por ser impuntual, como si fuese una desgracia para alguien vivir sin pensar en un horario establecido; como si no pensara en los demás al no ser capaz de seguir una regla pactada para alejarme aún más de mi utópica libertad. Pero la causa de este odio era el hecho de que no lo podía controlar, de que por más horrible que fuera siempre estaba a la misma distancia, inmóvil. Como burlándose de mí, lo suficientemente cerca para afectarme, lo suficientemente lejos como para que yo no pueda manejarlo a mi manera.
Por eso, aunque suene paradójico, me llevó la vida llegar a hacerlo, pero alcancé mi objetivo: pude atrapar al engranaje maldito, el asesino de lo nuevo; ese bastardo unidireccional que es el tiempo. Me volví una experta. Detalles de mí misma me llevan al encuentro, para esto me he ido conociendo. Me fui haciendo cazadora voraz.
Cautelosamente la mente es el lugar donde toda la realidad se reúne una vez finalizado el proceso. No es al azar mi presa, hay una en un millón como ella. Es que entendí que no es uno el tiempo, no es la hora fija, no es la vuelta que da el planeta alrededor del sol, sino que el tiempo está compuesto de infinitas partes cual puntos de una recta y es tan fácil una vez que te despegás de la generalidad. Viendo todo pasar así, como una foto tras otra, un punto tras otro, me di cuenta de que hay algunos puntos, solo algunos que sirven a mi propósito. Estoy buscando el segundo perfecto. Mi latir acelerándose, estoy cerca. El calor, la adrenalina, el sudor, la sangre en movimiento. Finalmente, la raíz es el corazón: delator honesto. Entonces me apuro, o me detengo. Qué me importa el verbo o su conjugación si ya no hay tiempo. Ahora es eternamente mío el elegido momento. Eternamente ahora, ayer, mañana, nunca, siempre volveré a vivirlo, a verlo, a tenerlo. Te poseo, instante, a tí y a todas las sensaciones que van contigo una vez que te hago mío.
Tengo una enorme colección, un precioso museo, variedades de colores, infinitos recobecos. Muchos hablarán de recuerdos, pero son los que no entienden esto intenso. Los tengo en frasquitos con formol, se conservan siempre en forma mis momentos. Inalterables, verdaderos. Cuando quiero me meto en algún frasquito para respirar profundamente el olor inmutable de mi eterno tiempo.

Comentarios

  1. The past it's gone, the future is unreliable. the only time you have control over is now. never trust time.

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  2. I know, doesn't that trouble you? It's like you only have control over your own mind and you can share it in fiction but not make other people feel the same.
    I'm also concerned about the terrible translation you read of my stories. It must be like all messy.

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  3. "Te poseo, instante, a tí y a todas las sensaciones que van contigo una vez que te hago mío."
    Parece que has sabido apropiarte de eso que parece apropiarse de nosotros ;)

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