Nunca se sabe.

Está todo muy complicado, hay que cuidarse y mantener la seguridad. Poner rejas en toda ventana y una alarma. Nunca les pasó nada, pero igual. Todo asegurado por las dudas; también las personas, claramente: mutualista, servicio de acompañantes, seguro de vida y de viaje, funeraria y caja de ahorro.Si salen cuando hay sol llevan campera, siempre puede refescar. La calefacción prendida para mantener el calor cuando no tienen frío. No se quieren enfermar. Duermen estrictamente ocho horas y una de siesta, después del almuerzo. Mantener la salud es primordial, con una dieta balanceada que incluye comer en rigurosos horarios, incuestionables horarios, represores horarios. 
La cena de mañana pensada desde ayer. Las compas de la semana hechas cuando empieza el mes. Nunca pierden tiempo. Hacen la cama en cuanto se paran de ella y se sacan el pijama, porque ya no van a dormir. Es el momento de la ropa de estar despierto, que se divide en la ropa de trabajar, la ropa de recién salido del trabajo, la ropa de estar en casa, la ropa de salir. 
Los dientes se lavan después de cada comida. El baño se seca después de bañarse. Los platos se lavan en cuanto se usan aunque no se precisen. Como la ropa que además se plancha, se doble y se guarda, prolijamente. Tanta cosa con la ropa que hasta no importa cómo se vean sin ella.
Llevan un libro nuevo si se van de vacaciones; es el momento perfecto para ser culto y leer. El resto del año se lee el diario y las revistas, porque ahí sí que están las tendencias y es importante que se note que no están perdidos ni desorientados. Saben en que momento del tiempo están respirando, la moda.
Mantienen la sonrisa todo el día, a nadie le gusta estar triste. También hay que pensar en los demás, a nadie le gusta ver gente triste. Salen con sus amigos aunque no tengan ganas. Son sus amigos, siempre lo fueron y siempre lo serán. Se cuidan y acompañan entre ellos, porque se necesitan. El miedo a estar solos les evita la dolorosa tarea de estar consigo mismos. 
Y se jactan, cada vez que pueden se jactan, se regodean en su felicidad, en su éxito, en su suerte. Sienten pena por quienes no pueden y creen que son mejores que ellos.

Pero yo, que desayuno cuando me levanto aunque sean las tres de la tarde, creo que nadie es mejor que nadie. Pero, qué sé yo, nunca se sabe.

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