La foto quedó clara.

Todo empezó con una foto. La saqué y comprendí que había una guerra entre la vida y el tiempo. Me cuesta explicar a qué me refiero porque ni yo lo entiendo, así que no tengas esa cara... Sé paciente, hacé el esfuerzo por recibir esto que tan difícil me es transmitirte.

Resulta que siempre me acosó la angustia de no saber porqué existo; como ser humano soy parte de una especie más de tantas, pero poseo el uso de la razón como avance evolutivo. Toda evolución conlleva una involución y, partiendo de la base de que soy un ser consciente, es fácil deducir que soy consciente de mi existencia: realmente lo único que decido día a día, sin influencia de ningún tipo de parte del mundo exterior, es seguir viva. 

Sé que me voy a morir y sigo viviendo. Me despierto y me levanto, como para no morir de inanición, me aseo para no enfermar, hago deporte para ser resistente, me cultivo la mente para entrenar mi intelecto, respiro para no ahogarme, miro a ambos lados para cruzar la calle para que no me pise un auto, cuando estoy cansada vuelvo a dormir, etcétera: la vida sigue. Es decir, soy consciente en mi inconsciente de todo aquello que puede matarme si lo permito y decido evitarlo. 

Yo sé que cuesta asumir esto, a todo el que se lo menciono me responde con negativas porque es un peso tremendo, pero mi verdad es que mantenerme con vida desde que nací es la única decisión importante que puedo tomar solamente yo. 

Cuando era chica me dijeron que el tiempo era infinito, que el espacio era infinito, que el número era infinito, que el infinito era infinito y que la vida no. Confusión: entonces ¿para qué vivir si estoy muriendo? Yo no elegí nacer; aún así seré sepultada, callada, olvidada. Haga lo que haga, solo estoy prolongando el final. No importa qué viene después, esto se va a terminar y es inevitable. Quiero que tenga sentido todo el esfuerzo, no me gusta pensar que mi única decisión es en vano o carente de lógica.

Todo empezó con una foto, la saqué y comprendí que estaba capturando un momento finito aleatorio, que solo yo (ser finito) iba a mantener en mi recuerdo tras haberlo contemplado. Ahora estaba plasmado, desprendido del tiempo, cuasi infinito como es todo, salvo la vida. Pensé que fue gracias al filósofo chino Mo Di, a Aristóteles, a Euclides y algún otro tipo más que, tras otros tantos partícipes, yo tenía el poder de capturar eso sin importar si duraba o no. Simplemente lo capturé.

Toda involución tiene dos caminos, la extinción o la contra-evolución. La evolución de la cual parto fue la conciencia, pero mantener la vida por instinto no es muy coherente con ella. Es ilógico seguir vivo cuando sí o sí vas a morir; por ende afirmo que la conciencia le quita al hombre el deseo de vivir que nunca tuvo. Involución. Ahora tenía que haber un sentido y no lo hay. Sin embargo llegó el arte. Y digo arte como digo creación, como digo biblia o calefón. Capturar un momento, un sentimiento, un sonido. Capturar, plasmar, dejar algo. Tener un hijo, escribir un libro, plantar un árbol. 

La humanidad desde un inicio estuvo creando (colectivamente o no) cosas que volvieron a cada ser inmortal en algún sentido. Alguien fue el primero en decir cualquier palabra, el primero en dibujar, en cantar, en construir, en asegurar la efectividad de la caza con las herramientas necesarias... Siempre hubo alguien que utilizó su razón e ingenio parar abrir caminos o aportar a los ya hechos aún sabiendo que iba a morir y que no importaba. Siempre hubo alguien. ¿Por qué? La humanidad se amparó en la creación para asegurar su supervivencia. No es más que un impulso de trascender el fin de la vida, para sentir la ilusión del infinito y formar parte del todo. El arte en su esplendor lo es todo. Cada objeto, concepto, acto, encaja en el arte en cuanto es producto de y sin un real para-qué.

El tiempo quizá nos odia, nos condiciona la vida. Se ríe diciendo que sabe, él sabe que nos vamos a morir y que no hay nada que podamos hacer. Todo va a morir. Incluso el sol va a morir. No hay nada que se pueda hacer. Lo único que hacemos quienes no vivimos por inercia o nos suicidamos (e' lo mismo), es buscar "la felicidad", el sentido de nuestra propia existencia. 

Saqué la foto y supe que hay tantos sentidos como personas, el factor común en ellos es trascender el fin de la vida, desprenderse del peso que genera el constante paso del tiempo. Vivimos para ser en algún sentido inmortales, para crear y dejar algo que nos haga sentir más grandes y menos bípedos pequeñitos e ingenuos. 

Somos guerreros, por eso seguimos. Luchamos porque exigimos que tenemos derecho a no depender de ninguna fuerza superior, de ningún destino. Queremos ser responsables de nuestro propio camino, quitarnos esa culpa de estar manteniendo algo que parece favorecer cualquier cosa menos a nosotros mismos y sin embargo no hay otro responsable. Somos el mejor ejército que ha tenido la naturaleza para prevalecer la vida, cuando todo lo demás dice que no hay motivo. Lo mejor es que además de ser todo eso no somos nada. 

Y capaz que el uso de la razón nos lo dio el tiempo mismo para que seamos bien destructivos sabiendo que él existe. Capaz que quiere cagar así a la vida y su constante deseo de subsistir. Como el hombre castigado por creerse semejante a una deidad. Pero bueno, qué sé yo, quedará para la próxima catarsis.

Comentarios

  1. "...Todo empezó con una foto, la saqué y comprendí que estaba capturando un momento finito aleatorio, que solo yo (ser finito) iba a mantener en mi recuerdo tras haberlo contemplado. Ahora estaba plasmado, desprendido del tiempo, cuasi infinito como es todo, salvo la vida..."
    "...Y capaz que el uso de la razón nos lo dio el tiempo mismo para que seamos bien destructivos
    al saber que él existe..."
    Decirle a Paulo Cohelo que podrías escribir un libro mejor que él ¿no te parece un buen motivo para levantarse? ... yo creo que si, beso

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    1. ¡Muchas gracias por el elogio! De todos modos capaz que no es tan difícil escribir mejor que Paulo Cohelo :P

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    2. Jajaja no. En en ese sentido tenes razon.... esta un libro entero para sacar una reflexion pedorra.
      Beso

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    3. Y aún así es bueno porque por algo tantos lo leen. Algo bueno tendrá, como todos. Algún día, Michelle... Algún día.

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