Guardar como.




Aunque lo diga al inicio voy a serlo, 
no tiene sentido pretender entender. 
Mi deber es concluir, inevitablemente, 
todo lo que alguna vez haya comenzado. 

El infinito enemigo me persigue, 
me observa, me descubre entregado.
Sus aliados los amantes se besan.
La sola idea me provoca náuseas.

Es mi punto débil y este imbécil lo sabe.
Tiemblo susto, e intento huir espantado.
Malditos amantes, se alimentan así, 
con sus susurros se vuelven eternos.

Se alimentan de mis pequeñas muertes
y más ganas tienen de seguir amando.
Malditos amantes, se entregan así,
como si nada se aman por siempre, 

El tiempo pasa, el día oscurece,
ellos se viven y sin mí no mueren.




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