Y dos.


Prendo una vela todas las noches
que al dormir mi consciencia despierte,
para que el fuego arda y ruidos haga
de fuego vivo, de la luz creador
y de las sombras. Prendo una vela.
Y dos. Mi cuarto se vuelve encuentro:
tu abrazo en el calor, revivo y siento.
Ya no me hacés falta de ningún modo.
Estés donde estés lo sé, te encuentro
en este vaivén: llamas vibrando al viento.
Y bajo las frazadas están mis sueños
haciéndome cosquillas en todo el cuerpo.
Es posible ser feliz, al fin entiendo.


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