Inversos iguales, iguales opuestos.

Los opuestos que se atraen, iguales que se repelen.
¿Qué pasa entonces con este universo plagado de ellos?
¿Como es que la suma de las partes da como resultado unidad?
Si es todo tan suma de negativos, tan resta.
Somos la metáfora de todos aquellos opuestos
que se buscan y se atraen, para ser la misma cosa
perfecta, aunque nuestros iguales se repelan.
Cuando digo universo digo nosotros, todo
lo que pasó y lo que no, pero sabemos. Todo lo digo,
digo vos diciéndome que te hago acordar a Amelie,
digo yo perdiéndome en tu mano que está viva
mientras sale música de ella. Somos el todo,
opuestos e iguales, por eso sentimos tanto.
Tu mente es como una masa gigante, comiéndoselo todo.
Cuando finalmente te comas el corazón vas a saber volar
y sólo entonces te vas a dar cuenta de que siempre supiste.
La metáfora perfecta para dos tribus que se odian,
pero se necesitan; tienen que hacer el intercambio,
las paces. Son el pasado colgando del presente
y el presente sosteniendo el pasado. Dejame ir.
Cuando al recordar te olvides quiero ser tu futuro.
Vivimos contextos diferentes, pero de algún modo
en algún punto pequeño, nos habíamos cruzado.
Y nos estamos cruzando, y nos vamos a cruzar.
Porque no hay un punto del dibujo perfecto e infinito
que no se corresponda con otro, o mejor aún:
y todo cuanto es mío también es tuyo
porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te pertenezca.
Dejame ir, que después vuelvo mejorado, dejame
que después me vas a querer más. Te lo advertí.
Advertí que podía perfectamente completarte,
que podía llenarte tu vacío con mi vacío, y vos a mí. 

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