Se van todos a cagar.

Todos se van... En filita, y por orden de altura o alfabéticamente, como más les guste. Me voy a explicar, pero advierto que posiblemente no empiece por donde debería. 
Ponele que es algo que empieza cuando me despierto pero lo ignoro, hasta que en la mitad del día más o menos comienzo a contar los cigarros que me voy fumando: uno, dos, tres, cuatro, cinco, diez, quince, a veces veinte o más. No hay nada que pueda (o al menos quiera) hacer con eso. Yo sé que me hace mal, pero es porque me hace bien; es algo calentito que entra y sale de mi pecho y al salir se lleva un poquito de dolor. No es suficiente, porque sigue creciendo, pero algo es algo.  Voy cayendo y no caigo, porque no tengo dónde caer de tan abajo que estoy. Así que no me digas que no me deje caer, porque lo que más quiero es dejar de caer.
No sé pedir ayuda, es un defecto gigante que tengo: siempre me sale mal y nadie entiende mi grito ahogado, casi nunca me dan un abrazo cuando lo pido. 
¿Por qué soy tan difícil de querer? Hablo de que me quiera un amigo, un animal, una pareja, un lo que sea. ¿Por qué es? Me lo pregunto todo el día, y no entiendo. También me pregunto si todos sentirán alguna vez lo mismo que siento yo, y siempre me respondo que no, no todos. Son algunos, y los reconozco en seguida porque están así, rotos, como yo.
No sé porqué los reconozco, supongo que es algo en la mirada. La cosa es que soy brusca, y cuando los encuentro quiero que se queden conmigo para siempre, en el papel que quieran interpretar pero a mi lado.
Creo que no había visto nunca a alguien tan roto como vos, que cada vez que sonreís seguís gritando con los ojos. Yo te vi, como he visto tantos otros. De noche mientras te abrazaba saqué un hilito de mi ropa, acomodé el tallo de una hoja otoñal para que sirva de aguja y así te cosí, sin que te dieras cuenta, como he hecho otras veces, para que al final te fueras volando. Yo me quedé esperando como una pelotuda que lo que te dí me vuelva. Nunca vuelve, es ley.
Por eso te vas a cagar, pero no porque yo te lo pida, sino porque todos lo hacen en algún momento. Todos se van a cagar y siguen llenando mi ser de vacíos con olor a mierda. "Volvé cuando quieras" les digo siempre, sonriendo, con los ojos húmedos... Pero volvé, algún día, entendeme y volvé aunque te cueste (yo sé que no te cuesta nada).


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