Verbo indefinido.

 - "Febrero de 1978: Caminé todas las calles que pude caminar, tuve todo el frío que pude tener, sentí todo el miedo que podría sentir. ¿Y para qué? Si al final seguían sonando en mi cabeza las últimas palabras que me dijo Andrea. No puedo creer que me dijera eso y muriera, que hija de puta. ¿Que nunca hago nada por mí? ¿Que soy un tarado y todo lo que hago es por los demás? ¿Que sólo intento quedar bien? ¿Qué sabe ella? ¿Quién se cree para decirme esas cosas? ¡No me conoce! Pero sí, yo qué sé, es verdad... En definitiva para mí estar vivo es contribuir, es ser ese que tiene todos los aspectos de su vida controlados: voy al gimnasio, estoy al día con los estudios, voy a clases de teatro, canto y piano, soy un buen hijo, un buen amigo, un buen tipo... Soy un buen tipo. ¿Está mal? Claro que no, pero... ¿Por qué me siento entonces así de vacío? ¿Por qué una y otra vez me suenan las palabras de Andrea? "No sos nadie, sos uno más" ¡Qué vieja loca! Si no hubiera estado yo en el edificio hubiera pasado sus últimos momentos sola la vieja de mierda; a nadie le importaba, se moría de hambre, pero siempre recordaba sus amores, sus momentos felices. Lo único que tenía era eso, felicidad y amor... ¡Patochadas! ¿A quién le interesa ser feliz si no podés ir al cine cuando tenés ganas? ¿Para qué amor si tengo el último celular que sale a la venta? Cualquiera, puras ridiculeces. No sé ni por qué le doy tanta importancia, si yo nunca escribo ni pienso en estas cosas. Me da lo mismo, ya fue. Me da lo mismo si soy un vacío, un infeliz, un cero a la izquierda o un verbo indefinido. Yo soy mejor. Soy mejor que todos porque no hay ningún área del saber que me falte, soy el absoluto. Soy el triste y vacío absoluto."
 - ¿Por qué me leés eso que escribiste? Tiene años, y nada de importancia. Mire todo lo que logró, siéntase en paz, Señor Herzog. Hizo todo lo que quiso hacer y nunca le faltó nada. ¿Por qué vuelve a historias del pasado que no tienen importancia? - le respondió la enfermera rubia de turno, que era aún más vacía que él.
 - Porque era jóven y estaba enojado, porque no entendía el mundo y a la gente que era feliz con poco. Pensaba que sólo tenía que ser perfecto y sería mejor que todos esos... Todos esos que no son yo. Hoy la entiendo, ¿sabés? Hoy entiendo a esa vieja. Hoy quisiera tener una conjugación en algún pasado, un presente y un futuro. Pero ya es tarde, ya soy viejo para sentir todo eso que es en verdad estar vivo. Ya no puedo dejarme llevar por mi corazón, ya no puedo seguir mis instintos. Mucha lógica, demasiada guita, súper simpático, el fiestero, el que tenía mucho carisma, pero nada de amor. Ahora me estoy por morir y no tengo una sola cosa que decir. No me muero, solo morir indefinidamente me toca, y lo único que tengo para decir, es.
 - PIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII... - dijo la máquina a la que estaba enchufado, la mejor del mercado.
 - Hora de muerte: 04:28am. Descanse en paz, Señor Herzog. - dijo la rubia, a quien por supuesto no le interesaba ni un poquito lo que cualquiera tuviera para decir.

1 comentario:

  1. Dejar nuestro verbo sin conjugar, terror de terrores. Será por eso que Herzog (me encantaría saber en honor a cuál Herzog) muere a las 4 y media de la mañana y Julián también? Es una especie de hora clave? Tantas preguntas... que me gusta formular aunque no necesite conocer sus respuestas para disfrutar tu prosa. Nadie precisa conocer el cacao para disfrutar de un chocolate.

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