Pero no soy una planta.



Es verdad que las plantas me escuchan porque crecen más verdes cuando les hablo, esa es su forma de responderme, con palabras de colores y con gestos de setiembre. Tardan demasiado en decir algo y la gente no les habla porque carece de tiempo como para prestar atención a su respuesta, así que estos seres se dejan morir lentamente mientras decrecen. Es distinto cuando se les habla, pueden entonces vivir eternamente. ¿Por qué no soy una planta? Me gustaría tener su paz, su color, su movimiento lento, su estirarse hacia el sol. Me gustaría no tener ojos, ni voz, ni nada. Sólo oidos, sólo sentimientos. Me gustaría que nadie me pueda mentir y que alguien único me hable sin esperar una reacción inmediata, sino que sea paciente hasta que llegue mi letargada respuesta, que se traduzca en bellos colores y nada de tristezas.
(Pero no soy una planta, aunque claro está que a veces es lo que quisiera.)

2 comentarios:

  1. Ya nadie tiene paciencia, en estos oscuros tiempos; es como creer en el amor.

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    1. Somos pocos quienes creemos, pero aquí estamos. Si no es por amor, ¿por qué seguir en estos tiempos?

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