Un asiento que no existe.

        Existe esa gran discusión entre si lo que hace a un artista es el talento que se le sale por los poros de la piel sin que él haga algo a cambio o si lo que hace al artista es el empeño de ver que es por ahí y esmerarse hasta que salga... Existe esa discusión, y también existimos los que no nos tiramos para ningún lado. Creo que todos somos artistas, incluso vivir es un arte. 
        Hace unos días sentí ese dolor de panza que me dice que necesito vomitar, así que salí en busca de un vómito lejano. Tengo tendencia hacia escribir sin planear sobre qué, ni cómo, ni cuándo; sin embargo esta vez creí que recorriendo ciertos lugares una historia vendría a mí. No tuve éxito alguno; sin embargo aquí estoy, tres días después, vomitando experiencias como toda una ególatra.
        Algún tiempo atrás me subí a un ómnibus y en él compré un boleto. Creí que aquel ómnibus me llevaría a donde quería ir... Pero cuando fui a sentarme, ese asiento no existía y fui la única parada. Está bien ir parada media hora, una hora, qué sé yo; pero cuando pasan meses es complicado. Desistí, me bajé de aquel prisma que se movía y me llevaba pero sin darme lugar a la comodidad. En otra ocasión estaba ahí, existiendo, subsistiendo, aquel asiento... Qué pena sentí, al tener que decirle que compré otro boleto que no quería cambiar.
        Existe una gran discusión basada en la existencia del cualquier asiento. Existen aquellos viajeros a los que no les duele encontrarse con la estafa de que el asiento no esté, existen los viajeros que son felices al comprar el boleto y sentarse tranquilamente, pero también existen los viajeros que mueren al encontrarse con la sorpresa de la ausencia, del engaño, del esto-no-es-como-pensabas-que-sería. Existe la discusión y también existo yo, que aunque el asiento del segundo boleto que compré exista no dejo de repetirme "me vendieron un asiento que no existe" mientras voy sentada, mirando por la ventana.
        Así es la vida, siempre te venden un asiento que no existe, porque lo que existe no existe, porque la existencia es algo tan cuestionable, tan subsistente. Creo que no estoy logrando que se entienda a qué apunto, pero me despido afirmando la mejor parte de todo que es que me entendí yo.

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