Niño.



El niño es hermoso, él cierra sus ojos y sueña. Pequeño y curioso... Inquieto y libre. No importa dónde ni cómo esté, él siempre que quiere sueña. Sueña un mundo de colores donde nadie grite ni llore. El niño sueña con llantos y gritos. El niño no sabe con qué está soñando, ni la importancia de sus sueños. Sólo los vive y al despertar se enorgullece de ellos. Cuando crece, su infancia recuerda y a la vez olvida. Mamá ya no le canta mientras cierra los ojos, nadie le cuenta un cuento. Se duerme en silencio y si hay ruido se queja. Al despertar desea haber soñado pero ni siquiera recuerda si lo hizo o no. El niño que creció es un autómata, un tipo triste, un hombre aburrido. Aunque a veces se da, una suerte de excepción en la cual el niño crece para ser un niño grande... Yo le leo cuentos, jugamos por horas y noche tras noche lo veo soñar.


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