El tipo: despertar.



     Dicen que despertar es el momento en que algo o alguien se despierta. Dicen que es interrumpir el sueño y abrir los ojos. Bueno, este tipo no podía abrir los ojos... No podía moverse, ni entender qué le estaba pasando. Podía escuchar, y escuchaba una voz de mujer, pero sólo escuchaba esa voz, esas palabras que poco a poco le fueron mostrando lo que le estaba pasando: "Ya te dije... No, no, no te estoy mintiendo... ¿Cómo voy a inventar algo así?... ¿Pero vos sos pelotuda?... Bueno, discúlpeme... No, no le vuelvo a levantar el tono, mama... Pasa que... No, pero... Es que si no me escucha, ¿qué quiere que haga? ¡Me desespera!... Bueno, sigo contándole, pero no interrumpa, ¿oyó?... Bueno, él salió de casa en bicicleta y... Sí, el mismo... No le dije porque siempre se mete en todo, usted... No, mama, no es un mal muchacho. No le dije nada porque no quería que se ponga metiche... Bueno, salió en bicicleta y chocó con un camión, y no tengo más dinero porque." Él despertó, abrió los ojos esta vez. "La llamo luego, mama... Sí, yo también, la llamo luego." 
    El tipo se había incorporado en un segundo y se quedó en silencio, perplejo. En cuanto la mina cortó el teléfono, él comenzó a exigirle a la mina explicaciones.

    -Esperá, esperá, ¿no sabés quién soy ni qué pasó? ¿No te acordás? - preguntaba ella, con voz dulce mientras se acercaba a la camilla.
    -No, flaca, no sé ni quién sos, ni qué pasó, ni dónde estoy... No sé si esto es verdad, o es un sueño, o estoy muy en pedo... -desvariaba el tipo, hasta que algo en su cabeza explotó- ¿¡Dónde estoy!? ¿¡Vos quién sos!? No sos mi novia, mi novia me dejó hace tres días porque "ay, me di cuenta de que me gustan las mujeres, no sos vos el problema, Agustin, soy yo" y la putísima madre que la parió. Ella no tiene el pelo así de rojo, y es mucho más flaca, y esta mucho más loca, y la extraño, y no sé quién sos.
    La mina permaneció en silencio unos segundos, buscando una respuesta convincente que darle. Fue entonces cuando descubrió que lo mejor sería comenzar con una ironía.
    -Mirá, Agustin, no sé cómo hizo tu novia para dejarte hace tres días. Acá estás dormido hace ocho meses. 
    -¿¡Cómo que hace ocho meses!? La puta madre que te parió, decime dónde estoy y qué carajo está pasando.
    -Bueno, pretá atención -comenzó a relatar, sin paciencia- . El lunes 19 de marzo, hace ocho meses, yo me disponía a comprarme una Patricia bien fria porque hacía un calor tremendo; entonces voy a cruzar la calle y te veo subiéndote a la bicicleta y me quedé inmóvil, mirándote como empezabas a pedalear. A los segundos se te salió la cadena, estabas cruzando cuando eso pasó, y te inclinaste para ver qué onda. Mala elección, porque aunque no venía nada (aparentemente), en el momento en que levantaste la cabeza porque yo te grité algo que no recuerdo, el camión estaba viniendo al palo. No hubo tiempo, para nada. 
    El tipo se puso a llorar. Acababa de enterarse que había perdido ocho meses de su vida de una forma que no recordaba. Sólo era capaz de creer esas palabras, o reventar.
    -El camión frenó en cuanto te vio -prosiguió la mina- pero ya te había chocado. Vos estabas todo doblado a unos cinco metros, la bicicleta estaba en la vereda a unos diez metros, y yo estaba corriendo hacia donde vos estabas mientras llamaba una ambulancia. El del camión bajó asustadísimo a los gritos diciendo que no era su culpa, que eras un pelotudo, que te habías cruzado mientras un montón de gentes apareció de la nada y nos rodearon. Yo te abrazaba, no sé por qué... - hizo una pausa, para ella eterna, hasta que pudo continuar - En fin, la cosa es que le dije al médico que era tu novia para encargarme de todo al inicio, mi idea era que alguien se iba a encargar de vos y yo me iba a desaparecer, pero bueno. Llamé a tus padres, y me dijeron que no los joda.
    -Sí, ellos están siempre muy preocupados por mí y por lo que me pase -interrumpió él, con una sonrisa burlona.
    -Eso parece -asintió ella- ... Investigué si tenías amigos pero Carlos se fue de viaje a Europa, por dos años y no lo pude contactar. Y Alejandro dice que no podiá hacer nada. En tu trabajo me dijeron que te habían despedido y finalmente me hice cargo de todo. Te hicieron como diez operaciones, contraté un abogado para demandar al del camión, el juicio fue hace dos días. 
    -¿Lo qué?
    -Sí -sonrió ella- . Estaba manejando mientras se metía en un buzo que yo creo le quedaba chico porque cuando lo vi venir rapidísimo se lo estaba intentando poner hace rato. Cuando se lo puso ya estaba llegando y no frenó a tiempo. Era un gordo asqueroso de esos...
    -Bueno... Pah... No sé qué hacer, ni qué decirte... Gracias, supongo. -Vacilaba mientras secaba sus lágrimas y hacía hasta lo imposible para deshacerse de las dudas.- ¿Cómo puedo agradecerte todo lo que haz hecho? ¿Y cómo te llamás?
    Carmina empezó a contarle su vida y Agustin comprendió que iban a venir tiempos muy raros. Sobretodo porque iba a tener que vivir con una mujer que no conocía, pero que sabía casi todo sobre él ya que había sacado sus llaves y documentos de su bolsillo cuando iban rumbo al hospital. Se mudó a su casa y vendió sus muebles para poder pagar mejores médicos, pidió prestamos e hizo un montón de locuras desinteresadas para salvar a un tipo en principio desconocido. Llegó a saber todo lo que podía saber de él sin escuchar su voz. 
    Ahora estaban ahí los dos desconocidos, pensando qué hacer en la realidad que súbitamente se les había presentado. Entonces despertó algo que jamás habían tenido... Pero no despertó de que abrió los ojos, despertó de que comenzó a manifestarse. No era un objeto ni una persona... Era un sentimiento, un deseo... Despertaron sus sueños, sus ganas de salir adelante. Ahí estaban ellos dos, en un contexto inesperado, preguntándose cosas, riendo, viendo qué hacer con lo que ahora era su vida, su realidad.

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