En busca de una escalera.


Si todo esto no fuera lo que es sino más bien un cúmulo de cosas que no son, y el hecho de que no sean hace que sean, y nadie es alguien, y alguien no es nada. Resulta que me desperté y vi la noche, vi la noche boca arriba. Me di cuenta de que sueño más de lo que despierto porque lo que despierto se duerme, o siempre estuvo dormido, o lo despierto al dormirlo. ¿Y las cosas que se derriten? ¿Se estarán derritiendo o se ponen más firmes? El cigarrillo se encendió y pité la primer pitada... Fuerte, fuerte como un Camel fuerte... Solté el humo luego de sentirlo entrar a mis pulmones, y al salir éste se volvió violeta y ya no era humo sino un genio que me dijo que pida un deseo... "Re trillado" pensé. Entonces el genio se volvió mi deseo mismo, pero ya perdí la seguridad; no sé entonces si quiero lo que pedí, y ni siquiera estoy segura de tenerlo. Bajé las escaleras y de dos en dos, perdí al bajar el norte y la respiración... ¿Y por la noche qué harás? Aún no termino mi Camel y perdí ya las esperanzas de que respondas. Porque el genio no existía, y el deseo no sé si se cumplió, y de pronto llegué abajo, muy abajo. Y al mirar atrás no pude subir, porque no había más escalera. Es mentira, que siempre que se sube se baja y viceversa. Lo cierto es que me arrodillé, tiré el cigarro encendido, y me largué a llorar, cual cronopio angustiado, con mis manecitas en el rostro sin-saber-bien-para-qué. La braza del cigarrillo encendido se elevó con un viento y me quemó el cuello, y lloré, y lloré, y lloré. Ahora soy un cigarro gigante, porque bien sabido es que cuando un vampiro te chupa el cuello te conviertes en un vampiro, y que cuando un cigarro te quema el cuello serás un cigarro. Entonces aparece un encendedor gigante y me enciende. Ahora me consumo con la pólvora que baña mi cuerpo pero nadie me está pitando, y el calor va llegando cada vez más al fondo, y con él me volviendo humo. Ahora lo que queda de mí es un filtro, que absorbe el agua e intenta no crecer más, pero no puede. Sigo creciendo y creciendo. Porque hay agua a mi alrededor en lugar de aire, pero por suerte no necesito respirar porque soy un filtro Camel. Con olor feo, a cigarro apagado, me muevo por este desierto que en vez de aire y arena es de agua y piedras, en busca de una escalera. Que aparecerá cuando me digas "Hola, ¿qué tal si hoy de noche nos vemos?". Es que todo esto no es lo que es, sino más bien un cúmulo de cosas que no son, y el hecho de que no sean hace que sean.

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