Me dejo caer, aquí y allá.

En la firmeza de mis músculos, radica un dolor imponente. ¿Son mis músculos o es mi mente? Me dejo caer entre el polifón y cierro los ojos. Antes de darme cuenta, mi subconsciente dominaba mi mente y mi cuerpo entero se limitaba a descansar... Recorrí entonces lugares raros, viéndome desde arriba, actuando en esa realidad que no es la misma realidad, pero ¿cómo sé que no es real? ¿La realidad es real o es necesaria? ¿Cómo saber qué mundo es mejor? ¿Cómo decidir si las cosas son así o las inventamos? Vagaba en ese mundo, y no era ni mejor ni peor. Sólo distinto... El sueño, la realidad, lo mismo, diferente. Al despertar lloro. No sé si por lo que ahí viví, o por volver a esto. No lo sé porque no lo recuerdo. Creo haber llorado en el sueño, porque era un sueño y sabía que iba a despertar. ¿Era el sueño o era mi llanto cuando me desperté? Sé que seguramente conozco cómo van a ser las cosas en mis sueños, porque son mi mente. Y sé que me aterra esto, porque no es mi mente, es la mente de todos, y esa mezcla dá miedo, porque no la conozco. Me duele el cuerpo, acá. Allá no duele, aunque muera muchas veces, aunque mate mucha gente, aunque corra huyendo de monstruos raros... Mi cuerpo no duele, o duele pero de un momento a otro deja de doler, porque todo va y viene, y en mi mente todo puede pasar. Me dejo caer en mi sueño, y al abrir los ojos estoy en este mundo real. Me pregunto si es real, o es mi mente. Me pregunto si soy yo o son los demás  Me pregunto si los demás existen. Me pregunto quién soy, qué hago aquí, a dónde voy. ¿Lo sabré? Jamás. Mi cuerpo duele, me dejo caer, aquí y allá, pero ya dejará de doler.

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