El tipo.



Se levanta tarde, pero cansado. Se durmió tarde, aún para lo tarde que se iba a levantar. Sin bañarse, se puso la misma ropa de siempre, mientras fumaba un cigarrillo que había encendido al abrir los ojos. Su novia se había ido y su trabajo estaba por irse también. Se sirve un whisky con hielo y abre un paquete de galletas. "¡Qué hija de puta! Por una concha me cambió... ¡Qué torta de miérda!" se lamentaba mientras desayunaba. Se sentía solo, y pensaba que nada iba a sacarlo de allí. El tipo sale de su apartamento, el viento le golpea la cara, la bicicleta tiene algo raro, la cadena se suelta, el camionero se pone un buzo, el camión atropella al tipo. "¡Pobre tipo!" piensa la mina que pasa.
La mina estaba en su día libre... Todos los días. Sus padres le mandaban guita desde Artigas para que estudie y se alquile un apartamento. La mina vivía en una pensión y el resto se le iba en cerveza. Le había salido una pancita importante y no tenía amigos. Iban ya seis meses así, y no sabía qué hacer con su vida. Pensó que hubiera sido mejor que el camión la atropellara a ella en lugar de a ese pobre tipo que seguramente tenía una vida y se estaba yendo al laburo. Pensó eso porque era lunes de tarde, y ella estaba yendo a comprar la tercer cerveza del día. Lo pensó mientras corría a ver si el tipo estaba bien y llamaba una ambulancia.
Estaba inconsciente  había perdido mucha sangre y se lo iban a llevar al hospital. "¿Usted conoce a este tipo?" preguntó el médico mientras otros dos lo mandaban para adentro. La mina decidió en ese instante que quería hacer algo por ese pobre tipo, pero que mayormente iba hacerlo por ella misma. "Sí, soy la novia." El médico dejo entrar a la mina en la ambulancia.
El tipo, había dormido poco, pero ahora iba a dormir un poco más.

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