Por suerte no.

Por suerte estás acá. Porque sino el mundo sería una pelota que gira y me mantiene viva gracias a lo que me da pa' respirar. Así que por suerte estás acá, porque sino tendría que ir yo al supermercado a comprar el almuerzo, en lugar de sentarme a escribir y fumar... Escribirte, sin fumarte. Me encanta, me encanta todo esto, más que cualquier hamburguesa. Y te vas, y te vas, y te fuiste. Y volvés, siempre estás. Qué locura, hace un mes te besé por primera vez... Seguí mi instinto, me diste permiso. Y el mundo siguió girando, pero ya no me dio sólo aire, sino que de un momento a otro también estabas vos. Y qué lindo que sos. Como las cosas lindas, que consisten en drogas y sexo y rock and roll y sexo y reírse de las viejas con culos gordos. Que lindas cosas lindas. Que lindo es estar con vos. Por suerte estás acá. Aunque la suerte no es verdad, la suerte es de mentira. La suerte la inventaron pa' justificar las cosas. Como Dios o el inconsciente. Entonces... ¿Por qué estás acá? Por suerte no es... No sé por qué es. Sospecho que el motivo es el mismo que cuando me pregunto por qué tengo como amiga a una mujer tan hermosamente delirante y loca, o por qué me junto y cuento como amigos a personas tan lindas, o por qué las cosas en mi familia se dan cómo se están dando, o por qué mi pequeño hermano cada día es menos pequeño y más lindo, o por qué ya no lloro como antes, o por qué mis pesadillas disminuyen, o por qué cada vez escribo peor, o por qué... Por qué. ¿Por qué? Porque sí, mi vieja, porque sí. Porque la suerte es mentira, el destino es mentira, el inconsciente es mentira, Dios es mentira, la vida es mentira, la verdad es mentira y la mentira es mentira. Lo cierto es que el mundo sigue girando como siempre, pero pasé a entender que todo lo que pase, pasa porque sí, y el mundo sigue girando siempre, y los eventos no tienen un motivo... Simplemente son, y son hermosos.

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