No es secreto,


No es secreto, pero nadie sabe.
Nadie sabe que es cierto,
que cuando te veo
ya no pienso en bichos muertos.
sino movimientos vivos, 
y olores que trae el viento.
Nadie sabe que es cierto,
la gente cree que es otro invento.
En esta disposición en verso,
ni vos sabés bien lo que siento.
Es único cada momento,
que me deja patas arriba 
y de cierto modo me obliga
a acudir a la rima
que da un extraño sentimiento.
De colores son los días
y las horas de argumentos
para afirmar que te amo
y gritárselo al viento.
Ese viento con olores,
con olores a los momentos.
Los momentos que ya dije
que me dejan sin aliento.
Así me dejan ellos,
y sin embargo más viva que nunca
cuando te miro y creo.
Creo cosas increíbles
que jamás había creado.
Creo respiraciones firmes
y muchos besos raros.
Creo abrazos de mujer, 
y miradas de pájaros
que lo ven todo desde arriba
y bajan a tocarlo.
Creo que me siento pequeña
cuando te miro, estrella.
Sos una estrella brillante,
que no me recuerda a ninguna parte.
Me llevás a otros lugares
y se calman así mis mares.
Mis mares que solían ser turbios
y cargados de cristales
que cortaban los pies de aquel
que intentara de ellos apropiarse.
Creo que ahora son tuyos, 
esos mares caudalosos, 
que ya son ríos de agua salada
que moja las sábanas 
entre lagañas y sueños rojos.
Quiero ponerle un punto 
a este verso espontáneo,
pero no se me ocurre mejor manera 
que repetirte que te amo.

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