Soñé contigo.

Soñé contigo, tantas veces que no puedo contarlas. Cada noche, después de cada charla, soñé contigo... Siempre sueño que al fin me permitís decirte las cosas al oído. ¡Qué hermoso sería! Anoche no hubo diferencia, soñé que podía decirte todo al oído, que me escuchabas, y que calladito, deslizabas tu mano por mi rostro logrando que yo posea de pronto una sonrisa a flor de piel. Pero claramente no soy tan imbécil, aunque me ilusione fácil era obvio que esto no iba a pasar, porque no tengo permitido ser feliz, porque no se me deja estar bien a causa de otro, porque por algún motivo u otro soy una gila que creyó en que te ibas a tomar ese puto bondi, y que se armó de ti un personaje hermoso en el que no deja de pensar, sin saber que tu propia enfermedad me haría salir una lágrima de frustración e impotencia porque claramente no harías lo que yo necesitaba. "¿Qué hago llorando por alguien que no existe?" me pregunto entonces; no lo sé, pero a quien sea, puede estar seguro de que el creer que es un asco, lo lleva a serlo, y el creer que es un idiota, lo hace un idiota, que permite que una chica llore ante las circunstancias incontrolables.

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