Laira.08.- Desconfía de todo.


Y que feo es, que feo es darse cuenta de que no es uno capaz de creer en otro sentimiento que no sea el propio. Imagino que para Laira no fue nada lindo aquel día... Ese día su corazón latía fuerte y su vientre le dolía. No se pudo parar a la hora que quería levantarse. No pudo ir a acostarse junto a su última adquisición. Porque sí, las cosas y personas pasaban a ser de ella una vez que les pasaba por al lado, dejando su inconfundible marca que cambiaría el normal paso del tiempo por un tiempo partido en dos; ella lograba que el tiempo se dividiese en el antes y el después de conocerla. Ella causaba muchas cosas, pero nunca las veía. Laira se sumergía en su mar de pésimos recuerdos. Naufragaba en islas de compañías pasajeras, porque las que eran firmes le daban miedo. "¿Qué hice para merecer que alguien esté a mi lado por más de un ciclo lunar? Cuando eso pasa, es porque algo no anda bien." Le decían que era hermosa, varias personas a la vez... No había manera de que ella creyera eso. Le decían que la amaban... Y mejor ni hablar. Es que a Laira le cuesta mucho creer que puede llegar a ser importante. O al menos creerse más que la mismísima nada, le cuesta más que esfuerzo; porque si al menos el esfuerzo terminara en algo... Porque si al menos pudiera sentir luego de hacer el esfuerzo que es un ser querible y atractivo. Sabe que lo es o puede llegar a serlo, porque así lo siente; pero de ahí a que lo crea porque alguien lo dijo, hay un abismo enorme. Por eso terminó llorando sin que nadie la viera, metida en su cubo de hielo, fingiendo que todo había pasado, haciéndole creer a su nueva adquisición que le creía todo, cuando en verdad, algo le decía que no la amaba. Ese algo era ella misma, que se encerraba en ese cubo. Y que feo fue, cuando terminó por confirmar que no confía en nadie.

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