Dejé el miedo.



Una vez tuve pila de miedo de que me pisara un tren que decía "avanzamos juntos" o algo de Antel y no sabía ni de dónde venía hasta que ya pasó; pero no avanzamos juntos, ni avanzamos nada. Después me rescaté de que más que un tren puede que fuera una locomotora llevando un carril colorido o capaz que ninguno.

Quiero volver a ese día pero se me confunde el recuerdo. Podría mirar el video pero no puedo porque fue el único paseo que me permití registrar y no me lo prendieron fuego en la cara ni en la piel ni en el cielo blanco y negro. Tengo miedo de verlo y que se desvanezca en el olvido.

El único paseo de los de un día gris en que había que reír como si no fuera el fin, como si se pudiera -como si se pudiera- algo, cuando no se quería nada.


Hace unos días saqué un Paraíso de su maceta y lo hice pararse en la tierra abierta, para que extienda sus raíces y pueda alcanzar el cielo. Estaba sufriendo en su espacio escueto, nómade, sin rumbo, hasta que lo escuché y decidí plantarlo.

Mientras lo hacía supe que su sombra va a ser fantástica. Que va a remontar vuelo como si fuera una pluma pero con el debido peso de esos seres que no vuelan por el mundo físico, sino que sutilmente planean en el plano espiritual, llenando de verde el paisaje, llenando el aire del oxígeno que respiramos; inmóviles, inertes, solo creciendo, solo vibrando en frecuencias sonoras que nosotros no escuchamos. Lo dejé derechito, bien plantado, para que hoy se sienta fuerte y hoy también.

Me figuro que le debe haber hecho bien estar en maceta un tiempo, pero no demasiado. Cuando uno es pequeño y frágil necesita agarrar fuerza en un lugar ajeno. Si nos quemamos antes de llegar a ser fuertes, solo dejamos cenizas; aunque si en el incendio forestal somos de los que ya dieron semillas, serán esas cenizas las que abonen los rebrotes de los árboles que vendrán.


Pero todo esto, cuando usamos el macroscopio. En la microscópica del cotidiano la realidad es triste: si no nacimos ya en una reserva natural, completamente protegida de los peligros de la humanidad, necesitamos ese tiempito de ajustarnos a que este es el planeta en el que vivimos. Este tiempo y estas luces son las únicas que hoy nos acompañan. Es lo único que existe: este hoy y hoy también.

Nos tenemos que adaptar: sequías, inundaciones, tormentas. Nos tenemos que adaptar, y seguir respirando, cualquiera sea la circunstancia que conforme nuestro contexto. Cuando respiramos, inspiramos una sustancia gaseosa y exhalamos otra, hacemos un cambio en toda la atmósfera. Todos los seres vivos lo hacen.

Estar vivo es formar parte de este cambio, formar parte de aquello que está en formación constante, algo más grande que uno o dos o tres pinos, algo que contiene todos los pinos habidos y por haber, en un mismo lugar y en un mismo tiempo.

Este suspiro, que se va y da lugar al siguiente. Por venir lo inesperado. Ya nada espero de lo que vendrá.

Por eso dejé todo. Dejé la ciudad, dejé el miedo, dejé el video, dejé la locomotora, intento dejar su recuerdo, dejé las horas de llorar de rabia, de impotencia, de miedo, dejé las ranas atropelladas por autos a toda velocidad, tan metidos en su burbuja que se vuelven incapaces de mirar de verdad. Dejé el dolor, dejé los golpes, dejé el miedo. Te dejé una tierra trabajada, para que plantes en ella cosas que sí quieras cosechar. 

Abracé las risas, abracé la infancia, abrace el perdón, pero no el olvido.


Mi existencia de hoy se basa en que nunca sé qué voy a comer mañana, y mejor ni saber dónde hay un restaurante en la vuelta porque tampoco es que tenga plata para pedirme unas pizzas ni ganas de invertir energía en macetas ni cosas que no me van a devolver nada de lo que les pueda dar.
















golpear la Tierra


golpear la tierra
esperar lo inesperado
cortar los hierbajos
golpear la Tierra
exigirle que me de lo que merezco
dar vuelta las cosas
revolverlas
recorrer la cotidianidad
como si fuera un día extraordinario
golpear la tierra
habitando
nuestros rincones cotidianos
usarla para crecer
para vivir en ella
para gestarme en su vientre
y una vez renacida devolverle
o incluso antes
cada día
devolverle
lo que me ha dado
a los golpes
a la vida

entendimos


ya lo entendimos
tu color favorito es el rojo
y lo que más te cabe es combinarlo con el negro
y a nadie le molesta que te envuelvas en telares teselados
de rojo y negro
maluca beleza
rabiosa
desesperante
dispuesta a todo
con tal de cambiar el mundo
ebulliciosa
inocentemente ignorando la incapacidad de tus actos
antes te encontraba fastidiosa
pero he aprendido a comprenderte
aunque quedaste atrás en mi tiempo
le aportabas algo al paisaje
lo que me nace es agradecerte
en nombre de todos aquellos que quedaron aturdidos
de verte y decidieron
que iban a cambiar el mundo
y porque decidieron eso no se dedicaron
a vestirse de rojo ni de negro
ni a estar enojados, ni a sentirse enfermos
ni a quejarse de más, ni a quejarse al pedo -todoeldíatodoeldía pura queja-
sino que se pintaron de colores los pelos
o las uñas o las pieles o las paredes de los muros
que cercaban su pensamiento
y nos hicieron libres
y yo te agradezco
ya lo entendí, me faltaba agradecerte

del lunes al jueves: lluvia

los zapatos mojados 
sobre el cielo todo gris
como los sueños del pasado
de los que me puedo despedir

 si quiero
si considero
que así lo merecen

así como puedo revivir
a los que tenía en pausa

si quiero
si considero
propicio el momento

los zapatos mojados 
y la niebla me muestran
lo que yo ayer no ví

cuanto más gris, más lejano
o lo que no veo, lo perdí

si no se ve, lo perdí

todo el frío se va poniendo seco
la lluvia afuera sigue cayendo
me sumerjo en tu pecho
así puedo dormir

mañana pinta abrir los ojos
como quien se suena los mocos

el sol me va a hacer reír





sentada desnuda


me siento desnuda
ante el frío de la noche
ante mi yo de la infancia
temblando entero mi cuerpo
ante las promesas que me hice

¿qué pensará aquella niña
de esta mentira transparente?

tan a la vista que es todo cierto
tan a fuego que es vapor el agua
como un avión atravesando
una tormenta espesa

con la certeza de que llegará al destino
un avión que sabe que posee la tecnología 
que requiere y lo ha hecho tantas veces

pero el piloto 
realmente 
no lo sabe

su corazón se acelera
ansiedad de cada botón
incertidumbre que genera
el abismo de abajo
pero arriba también

mi corazón se acelera
tengo que encontrar un equilibrio
el justo nivel de tensión
para no quemarme la piel